Mantiene el voltaje estable mientras el vehículo está conectado al equipo de diagnosis y conserva el suministro que preserva la memoria de la unidad de control. Tecnología inverter y pantalla LCD retroiluminada.
Qué incluye: cargador, mantenedor y estabilizador en un solo equipo, 150 A de corriente máxima, 3 metros de cable y protecciones frente a sobretensión, cortocircuito, temperatura y polaridad inversa sin chispa.
Para quién es: taller que trabaja con centralitas y sala de exposición con vehículos parados. Admite baterías de 10 a 1.800 Ah.
A tener en cuenta: pesa 8,5 kg y necesita una toma de 220 a 240 V.
El Launch PFP150 es un cargador, mantenedor y estabilizador de baterías capaz de entregar 150 amperios con tecnología inverter, es decir, con una electrónica que regula la salida en lugar de depender de un transformador fijo. Su trabajo en el taller es sostener la tensión mientras el vehículo está conectado al equipo de diagnosis: ajusta el voltaje y la corriente de carga durante el proceso, de modo que la batería no se hunde por mucho que se alargue la sesión con el contacto dado. También conserva el suministro eléctrico necesario para preservar la memoria de la unidad de control electrónico, la UCE, que es lo que se pierde cuando la tensión cae a media intervención. Detecta, analiza, carga y mantiene de forma automática todo tipo de baterías.
Es el apoyo del taller que ya trabaja con centralitas y no solo lee códigos de avería. Una sesión larga con el contacto dado y los ventiladores girando descarga la batería más deprisa de lo que parece, y un proceso sobre la unidad de control que se queda a mitad por falta de tensión deja el vehículo peor de lo que entró. Con el PFP150 conectado, esa variable desaparece: la tensión se mantiene donde tiene que estar durante todo el trabajo. Los 150 amperios dan margen aunque la demanda del vehículo sea alta, y el rango de 10 a 1.800 Ah va del turismo pequeño al industrial. En una sala de exposición cumple la otra mitad de su función, manteniendo cargados los coches que pasan semanas parados.
Lo que evita es el imprevisto caro. Un trabajo sobre la centralita que se corta a media faena puede convertir una intervención de una hora en un problema de días, y ese susto no se evita trabajando deprisa, sino sosteniendo la tensión. De paso, tratar bien la batería durante el proceso alarga su vida útil en lugar de castigarla.
Al valorarlo conviene tener presente el sitio y la toma. Pesa 8,5 kilos y consume hasta 1.800 W de una toma de 220 a 240 V, así que necesita un punto fijo donde quedarse. La salida es de 12 V y el alcance lo marcan los 3 metros de cable.
Este equipo se sirve por el canal oficial de Launch Ibérica, que es la filial del fabricante para España y Portugal, así que entra con la garantía comercial de la marca y con soporte técnico en castellano.
Conviene tenerlo en cuenta al comparar precios: circulan unidades de importación paralela que parecen el mismo aparato y salen más baratas, pero vienen preparadas para otro mercado y, al quedar fuera del canal oficial, pueden encontrarse sin garantía ni soporte aquí el día que hace falta, que es cuando el equipo está parado y el taller no.
Envío solo a la península.
Te orientamos si este es el producto adecuado para tu taller, autolavado o servicio detailing.
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Mantiene el voltaje estable mientras el vehículo está conectado al equipo de diagnosis y conserva el suministro que preserva la memoria de la unidad de control. Tecnología inverter y pantalla LCD retroiluminada.
Qué incluye: cargador, mantenedor y estabilizador en un solo equipo, 150 A de corriente máxima, 3 metros de cable y protecciones frente a sobretensión, cortocircuito, temperatura y polaridad inversa sin chispa.
Para quién es: taller que trabaja con centralitas y sala de exposición con vehículos parados. Admite baterías de 10 a 1.800 Ah.
A tener en cuenta: pesa 8,5 kg y necesita una toma de 220 a 240 V.